QUITO, Patrimonio Cultural de la Humanidad

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21 septiembre 2020

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QUITO, Patrimonio Cultural de la Humanidad

 

Primera ciudad en el mundo declarada por UNESCO hace 42 años

 

Por siglos, Quito fue la capital y Sede de Gobierno del próspero imperio Pre-Incásico de los Quitu-Caras.  Siglos más tarde se convirtió por un corto tiempo en la Capital del Norte del Imperio de los Incas, desde aquí gobernó el último monarca Inca, Atahualpa.  Durante los tres siglos de colonización española, desde 1535 hasta 1822, Quito fue la capital de la Real Audiencia de Quito.  Desde 1830, Quito, manteniendo su milenaria vocación de eterna capital, se convirtió en la capital y Sede de Gobierno, de la República Soberana e Independiente del Ecuador…

 

Situada en un largo y angosto valle de 60 kilómetros de longitud, rodeado de altas montañas y volcanes, Quito es una de las ciudades más espectaculares del mundo por el escenario natural en el que se encuentra.  En un día despejado, desde diversos miradores se pueden ver al menos 8 imponentes volcanes, cubiertos de nieve, incluyendo el majestuoso Cotopaxi, que se encuentra apenas a 45 kilómetros de la ciudad.  Gran parte de la ciudad se asienta y parecería subir y bajar entre las pendientes y laderas del Pichincha, el volcán tutelar de la ciudad con sus más de 4000 metros de altura sobre el nivel del mar.

Este valle fue escogido por los primeros habitantes y por todos quienes los siguieron, por su privilegiada naturaleza y estratégica localización, protegida por el escudo natural de los volcanes, además de ser un rico y fértil valle que proveía de abundantes productos alimenticios para sus habitantes.

Es entonces desde éste extraordinario lugar natural donde Quito floreció siempre como una verdadera joya de los Andes, a sus 2800 metros de altura sobre el nivel del mar. El Reino de Quito se convirtió en un serio rival del enorme Imperio de los Incas.  Estando, además a escasos minutos de la línea ecuatorial, los Quitus comprendieron su relación única y especial con el Rey de los Cielos, el Sol, llamado Inti  por ellos, a quien adoraron como su Dios principal. Desarrollaron sorprendentes conocimientos astronómicos, construyeron observatorios y estudiaron a fondo los patrones climáticos y su relación con el Sol y las estaciones, para aplicar sus conocimientos en las artes de una exitosa agricultura y cultivo de la tierra.

El dominio de los Incas, que se dio a través de una alianza matrimonial más que por una conquista guerrera, duró unas pocas décadas, justo hasta el arribo de los conquistadores españoles.  Sobre las cenizas de la entonces ciudad Inca, la ciudad española de San Francisco de Quito fue fundada en 1535 y rápidamente se convirtió en un notable centro de desarrollo arquitectónico y espectacular arte religioso.  Quito es referida con frecuencia como el “Shangri-la de los Andes” o la “Florencia de América”. Con el más grande y mejor conservado casco colonial en América Latina, Quito fue declarada por la UNESCO, en 1978, como la primera ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad en el mundo entero.

Quito Colonial está hecha de cuadras y manzanas enteras donde prevalecen angostas y a veces empinadas calles repletas de hermosas casas de estilo colonial con balcones graciosamente floridos, encantadoras plazas y más de 50 monumentales iglesias, conventos, monasterios, claustros y monumentos históricos. Aquí se encuentran las más fabulosas colecciones y museos que presentan exquisitas muestras de la que fue una renombrada escuela de Arte, a nivel mundial, en los tiempos de la colonia: La Escuela Quiteña de Arte, que creó una singular y extraordinaria mezcla de elementos del barroco europeo del siglo 16, con las propias concepciones y manifestaciones artísticas de los indígenas nativos del lugar.  Así nació una Escuela de Arte de dimensiones universales que se preserva hasta los días actuales en la capital ecuatoriana. Entre las muchas atracciones del centro colonial de Quito están la Plaza de la Independencia, flanqueada por el Palacio Presidencial, el Palacio Arzobispal y la Catedral Metropolitana de Quito. Digna de visitarse es la Iglesia de La Compañía de Jesús, construida en los años 1600 con sus altares y paneles totalmente cubiertos de pan de oro en maravillosos arabescos.  La iglesia y plaza de San Francisco, ambas construidas en los años 1500, son verdaderos íconos de Quito colonial.  Igualmente admirables son las iglesias y conventos de La Merced, Santo Domingo, San Agustín y San Diego. Recorrer las calles y plazas de Quito colonial es una experiencia fascinante en contacto con lo mejor de la arquitectura y arte coloniales.

Desde la loma de El Panecillo, presidida por la gigantesca estatua de la Virgen de Quito, la Virgen Alada, se obtienen algunas de las más sorprendentes vistas de toda la inmensa ciudad y las montañas que la rodean.

Pero Quito también se ha desarrollado en las últimas décadas, hacia el norte del centro histórico, como una ciudad moderna que hoy es una vibrante metrópoli con altos edificios, centros de negocios, amplias avenidas, centros comerciales, hoteles de categoría internacional así como excelentes restaurantes, cafés, bares, casinos, centros de Internet, galerías de arte, centros culturales y variadas opciones de entretenimiento.  Su renovado aeropuerto internacional provee confortables facilidades para arribos y partidas y está servido por docenas de importantes aerolíneas internacionales así como de aerolíneas domésticas que unen a Quito con cerca de 20 ciudades en las cuatro regiones naturales del país, incluyendo las islas Galápagos.

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